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Criar en la época de las pantallas

Las pantallas forman parte de la vida cotidiana. Están en los teléfonos, televisores, tabletas, computadoras, videojuegos y salones de clase. Para las nuevas generaciones, la tecnología no representa una novedad: es parte del entorno en el que están creciendo.
Por esta razón, hablar de crianza en la época de las pantallas no debería reducirse únicamente a contar cuántas horas pasa un niño frente a un dispositivo. También implica preguntarse qué está viendo, para qué utiliza la tecnología, qué actividades está desplazando, si existe acompañamiento adulto y qué hábitos digitales observa dentro de su propia familia.

La tecnología puede ofrecer oportunidades para aprender, comunicarse, jugar y desarrollar habilidades, pero también puede plantear riesgos relacionados con el sueño, el sedentarismo, la privacidad, el acceso a contenidos inadecuados o el desplazamiento de experiencias fundamentales para el desarrollo. El desafío para las familias está en encontrar un equilibrio.

Las pantallas no son todas iguales

Durante mucho tiempo, las recomendaciones sobre tecnología infantil se concentraron principalmente en el concepto de “tiempo de pantalla”. Sin embargo, actualmente existe un enfoque más amplio.
La American Academy of Pediatrics (AAP) señala que, especialmente conforme los niños crecen, no existe una cantidad única de horas que pueda considerarse apropiada para todos. Es necesario observar también la calidad del contenido, el contexto y la manera en que se utilizan los medios digitales.
No es equivalente pasar media hora hablando por videollamada con un familiar, utilizar una aplicación educativa acompañado por un adulto, hacer una tarea escolar en una computadora o pasar el mismo tiempo consumiendo una sucesión de videos seleccionados por un algoritmo.

La edad sí importa

La relación con las pantallas cambia conforme avanza el desarrollo. Un adolescente no utiliza la tecnología de la misma manera que un niño de tres años, por lo que las reglas familiares necesitan adaptarse a cada etapa.

En la primera infancia existen recomendaciones más concretas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que el tiempo sedentario frente a pantallas no está recomendado para los niños de un año. A los dos años, recomienda que no supere una hora diaria, y para los niños de tres y cuatro años establece igualmente un máximo de una hora; menos es mejor.

Estudiar, crear, conversar con amigos, entretenerse, jugar o investigar. Por ello, la AAP ha puesto mayor énfasis en establecer límites adaptados a cada familia y proteger actividades esenciales como el sueño, la actividad física y la convivencia.

Una pantalla no sustituye la interacción

Durante los primeros años, niñas y niños aprenden principalmente mediante la interacción con su entorno y con otras personas: observan rostros, escuchan palabras, manipulan objetos, imitan acciones, prueban movimientos y reciben respuestas de quienes los rodean.

Por esta razón, el acompañamiento adulto puede cambiar considerablemente la experiencia digital. Ver juntos un programa y conversar sobre lo que sucede, relacionarlo con situaciones cotidianas o responder las preguntas del niño convierte el uso de la pantalla en una experiencia diferente a dejarlo durante largos periodos consumiendo contenido de manera aislada.

La Canadian Paediatric Society propone cuatro principios para orientar el uso de pantallas durante los primeros años: minimizar su uso, reducir los posibles efectos negativos, utilizarlas de manera consciente y modelar hábitos saludables.
La tecnología puede complementar algunas experiencias, pero no necesita convertirse en sustituto permanente del juego, la conversación o la presencia de otras personas.

El contenido importa tanto como el tiempo
No todo lo etiquetado como “infantil” o “educativo” tiene necesariamente el mismo valor.

La AAP recomienda buscar experiencias digitales de calidad diseñadas considerando el desarrollo infantil. Entre sus características pueden encontrarse objetivos de aprendizaje apropiados, promoción del pensamiento crítico, habilidades socioemocionales y oportunidades para conectar lo observado en pantalla con otras experiencias. También advierte sobre contenidos con publicidad, distracciones excesivas o mecanismos diseñados para mantener continuamente la atención.
Por ello, madres, padres y cuidadores pueden revisar previamente aplicaciones, videojuegos, canales o programas, especialmente cuando se trata de niños pequeños.
La pregunta deja entonces de ser solamente “¿puede verlo?” para convertirse también en “¿qué obtiene de esta experiencia?”

Las comidas pueden ser espacios libres de dispositivos

Establecer determinados momentos sin pantallas puede ayudar a que las reglas sean predecibles y no dependan de negociaciones constantes.
Las comidas familiares son un buen ejemplo. Guardar teléfonos, tabletas y otros dispositivos durante este momento permite favorecer la conversación y convertir la mesa en un espacio de convivencia.
No significa que una familia deba mantener todos los dispositivos guardados durante horas. Puede ser suficiente establecer pequeños espacios cotidianos donde la atención esté puesta en las personas presentes. Otros ejemplos pueden ser los trayectos cortos, determinados juegos familiares o los minutos previos a dormir.

Las pantallas y el sueño

El final del día merece especial atención. Las recomendaciones pediátricas han señalado la importancia de evitar que los dispositivos interfieran con el descanso. La AAP ha recomendado mantener televisores, computadoras y teléfonos fuera del
lugar donde duermen niñas y niños y evitar la exposición a pantallas durante aproximadamente la hora previa a acostarse.

Una rutina nocturna puede incluir actividades sencillas: cenar, guardar dispositivos, preparar las cosas del día siguiente, bañarse, leer o conversar y finalmente dormir.

Más que pensar solamente en “quitar el teléfono”, el objetivo es construir una secuencia que ayude a diferenciar el momento de actividad del momento de descanso.

Cuando la pantalla se convierte en la solución para todo

Las pantallas pueden ser herramientas prácticas. En ocasiones permiten que los adultos terminen una tarea, realicen un trayecto largo o simplemente descansen
unos minutos. Utilizarlas de esta manera ocasionalmente no significa que exista necesariamente un problema.
La dificultad aparece cuando el dispositivo se convierte sistemáticamente en la única respuesta frente al aburrimiento, el enojo, la espera o cualquier momento incómodo.

Aburrirse también puede abrir espacio para buscar alternativas: dibujar, inventar historias, observar el entorno, construir algo, jugar o conversar.

Esto no significa que cada minuto de la infancia tenga que convertirse en una experiencia educativa organizada por los adultos. Precisamente, disponer de momentos sin entretenimiento inmediato puede permitir que niñas y niños encuentren sus propias formas de ocupar el tiempo.

El objetivo no es criar sin pantallas, sino aprender a convivir con ellas

La tecnología continuará formando parte de la infancia. Prohibirla completamente no necesariamente prepara a niñas y niños para desenvolverse en el mundo digital, pero permitir un acceso ilimitado tampoco les enseña a utilizarla responsablemente.

El equilibrio se construye con límites apropiados para la edad, acompañamiento, conversación, ejemplo adulto y espacios cotidianos donde las pantallas simplemente no sean necesarias.

UNICEF plantea precisamente la crianza digital desde esta perspectiva: aprovechar las oportunidades que ofrece internet mientras se atienden riesgos como la privacidad, la seguridad y la exposición a determinados contenidos.
En última instancia, criar en la época de las pantallas no consiste solamente en decidir cuándo entregar o retirar un dispositivo. Consiste en enseñar algo mucho más duradero: que la tecnología es una herramienta y que, como cualquier herramienta, necesitamos aprender cuándo utilizarla, para qué y cuándo es momento de dejarla a un lado.

Bibliografía
American Academy of Pediatrics. (2025). Screen time guidelines. Center of Excellence on Social Media and Youth Mental Health.
https://www.aap.org/en/patient-care/media-and-children/center-of-excellence-on-social-media-and-youth-mental-health/qa-portal/qa-portal-library/qa-portal-library-questions/screen-time-guidelines/?utm_source=chatgpt.com

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Organización Mundial de la Salud. (2020). Directrices de la OMS sobre actividad física y hábitos sedentarios: de un
vistazo.https://www.who.int/es/publications/i/item/9789240014886?utm_source=chatgpt.com

UNICEF. (s. f.). Crianza en la era digital. Portal sobre crianza. https://www.unicef.org/parenting/es/crianza-en-la-era-digital

 

 

Etiquetas: Niños, Bienestar

Categoría: Salud y Bienestar

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