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Más que juego: cómo el ejercicio impulsa el crecimiento

En la infancia, el movimiento es mucho más que “quemar energía”. Correr, saltar, trepar, bailar o jugar en equipo son experiencias que ayudan a construir el cuerpo, el cerebro y las habilidades sociales. El ejercicio funciona como un “motor” del desarrollo porque mejora la salud física, fortalece la mente, regula emociones y crea hábitos que protegen a los niños a lo largo de toda la vida.

El ejercicio fortalece el cuerpo que está creciendo

● Huesos y músculos más fuertes
Durante la niñez y la adolescencia, el cuerpo está en una etapa clave para desarrollar fuerza muscular y salud ósea. La actividad física regular, especialmente la que incluye brincar, correr o juegos vigorosos, contribuye a fortalecer huesos y músculos, lo que ayuda a prevenir problemas a futuro y mejora el desempeño en actividades diarias.

● Corazón y pulmones más saludables
Moverse con frecuencia mejora la capacidad cardiovascular y respiratoria. En términos simples: el corazón y los pulmones trabajan mejor, y eso se traduce en mayor resistencia, mejor condición física y un perfil de salud más favorable desde edades tempranas.

● Apoyo a un peso saludable
La actividad física ayuda a mantener un equilibrio entre energía consumida y gastada, favoreciendo medidas de peso saludables. No se trata de estética, sino de bienestar: un estilo de vida activo reduce riesgos asociados con sedentarismo.

El ejercicio también “entrena” el cerebro

En los últimos años, diferentes estudios han mostrado que la actividad física no solo beneficia al cuerpo, sino también al cerebro. Cuando los niños se mueven, aumenta el flujo de sangre y oxígeno hacia el cerebro, lo que favorece su funcionamiento.

Esto se traduce en mejoras en la capacidad de concentración, mayor facilidad para mantener la atención durante más tiempo y mejor desempeño en tareas que requieren organización y control de impulsos.

Además, el ejercicio está relacionado con procesos que apoyan la memoria, especialmente la memoria de trabajo, que es clave para actividades escolares como leer, resolver problemas matemáticos o seguir instrucciones. Después de periodos de actividad física moderada, muchos niños muestran mayor claridad mental y disposición para aprender. Por eso, las pausas activas y la educación física no deberían verse como tiempo perdido, sino como aliados del rendimiento académico.

No se trata de que el ejercicio “haga más inteligentes” a los niños de forma automática, sino de que crea condiciones biológicas y emocionales más favorables para el aprendizaje: mejor estado de ánimo, menor estrés y mayor capacidad de enfoque.

Desarrollo cognitivo y habilidades para la vida
El impacto del ejercicio va más allá del salón de clases. Desde la pediatría y la salud pública se reconoce que la actividad física contribuye al desarrollo integral del niño. Esto incluye no solo habilidades cognitivas como la planificación, la toma de decisiones y la resolución de problemas, sino también aspectos conductuales y sociales.

Cuando los niños participan en juegos activos o deportes, aprenden a seguir reglas, respetar turnos, trabajar en equipo y manejar la frustración. Estas experiencias fortalecen habilidades para la vida como la perseverancia, la cooperación y el autocontrol. También influyen en la construcción de la autoestima, ya que dominar nuevas habilidades físicas genera confianza y sensación de logro.

Un punto clave es cómo se vive la actividad física. Cuando el ejercicio se presenta como juego, exploración y disfrute, los beneficios se potencian. En cambio, si se impone como castigo o presión excesiva, puede perder su efecto positivo. El movimiento, cuando se asocia con diversión y libertad, se convierte en una herramienta poderosa para formar niños más seguros, resilientes y preparados para enfrentar desafíos dentro y fuera de la escuela.

¿Cuánto ejercicio necesitan los niños?
La Organización Mundial de la Salud recomienda que niños y adolescentes (aprox. 5 a 17 años) acumulen en promedio al menos 60 minutos diarios de actividad física de moderada a vigorosa, principalmente aeróbica, e incorporen actividades vigorosas que fortalezcan músculos y huesos al menos 3 días por semana.

El CDC también resume recomendaciones por edad: en general, entre 6 y 17 años, 60 minutos diarios; y entre 3 y 5 años, estar activos a lo largo del día. Lo más útil para familias: esos 60 minutos pueden juntarse en varios bloques (por ejemplo, 15 + 20 + 25). No tiene que ser “una hora seguida”.

Barreras comunes y cómo superarlas en casa y escuela

● “No le gusta el deporte”
No todos disfrutan lo competitivo, y está bien. Lo importante es encontrar movimiento que sí disfrute: bailar, patinar, brincar la cuerda, caminatas con retos, artes marciales, natación, juegos de persecución, etc. La clave es que sea sostenible y agradable (esto aumenta la probabilidad de hábito).

● Pantallas y sedentarismo
No basta con “hacer ejercicio” si el resto del día se pasa sentado. Las guías actuales también recomiendan reducir conductas sedentarias y equilibrar el día con pausas activas y juego.

● Seguridad y progresión
Para que el ejercicio ayude (y no lastime), conviene:
● Elegir actividades apropiadas para la edad
● Cuidar técnica básica
● Aumentar intensidad poco a poco
● Priorizar calentamiento, hidratación y descanso
La meta es salud y disfrute, no rendimiento extremo.

Conclusión
Más allá del corto plazo (mejor ánimo, mejor sueño, más energía), el mayor valor del ejercicio en la infancia es que construye “cultura de movimiento”: niños que normalizan estar activos tienden a sostenerlo en la adolescencia y adultez, lo que protege contra múltiples problemas de salud. La pediatría resalta esta visión de actividad física como parte del desarrollo integral.

Bibliografía

Centers for Disease Control and Prevention. (2025). Health benefits of physical activity for children.
https://www.cdc.gov/physical-activity-basics/health-benefits/children.html

Gaztelueta. (2025). Actividad física y rendimiento académico en la infancia y la adolescencia.
https://www.gaztelueta.com/lapasiondeeducar/educacion-global/actividad-fisica-y-rendimiento-academico/

Infobae. (2025, enero 30). El ejercicio físico favorece el aprendizaje y las habilidades lingüísticas en los niños.

https://www.infobae.com/salud/2025/01/30/el-ejercicio-fisico-favorece-el-aprendizaje-y-las-habilidades-linguisticas-en-los-ninos/

Instituto Nacional de Salud Pública (INSP). (2022). Actividad física en las escuelas mejora el desarrollo psicomotor y cognitivo.
https://www.gob.mx/salud/prensa/111-actividad-fisica-en-las-escuelas-mejora-el-desarrollo-psicomotor-y-cognitivo

 

 

Etiquetas: Ejercicio, Niños, Beneficios

Categoría: Salud y Bienestar

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