El calor: enemigo de nuestros alimentos

Llegó la época de calor y con ello aumenta la posibilidad de contraer enfermedades gastrointestinales por consumir alimentos que parecían estar en buen estado y que nos pueden dejar “fuera de juego” por algunos días o incluso semanas. ¿Sabías qué los alimentos insalubres están relacionados con la muerte de unos 2 millones de personas al año?

Los responsables de estos padecimientos son microorganismos, principalmente bacterias, virus y parásitos que viven en todos los ambientes y que, debido al calor, proliferan con mayor velocidad en los alimentos, llegando hasta nuestro cuerpo cuando nos los comemos. Estos microorganismos causan hasta 200 diferentes enfermedades que van desde diarrea hasta cáncer.

Todos los alimentos, en mayor o menor medida, son perecederos, es decir tienen un tiempo determinado de vida. En los productos industrializados, es fácil conocer el tiempo en que se mantienen frescos y propios para consumirse por que en los empaques está marcada la “fecha de caducidad”. Después de esta fecha, los alimentos no deben de consumirse porque pierden algunos atributos de sabor y frescura, o porque pueden causarnos algún problema. Sin embargo, en los alimentos no procesados es más complicado saber hasta cuándo es seguro consumirlos, por lo que debemos ser más cuidadosos con la preparación, almacenamiento, consumo, etc.

Es fácil identificar cuando un alimento es contaminado por mohos, ya que le “aparece” una masa esponjosa, manchas de colores o el alimento se reblandece. Sin embargo, cuando se contamina con bacterias es más complicado, ya que en un principio puede no notarse ningún cambio en el aspecto, en el sabor o en el olor. Esto hace que la contaminación bacteriana pueda pasar inadvertida y ponga en riesgo la salud de nuestras familias, por lo tanto, aún cuando la cocción, el asado y la fritura producen suficiente calor para destruir a las bacterias que atacan los alimentos, se debe cuidar como se almacena ya que se puede volver a contaminar después de prepararlo.

Desde épocas antiguas se han buscado diferentes métodos para conservar los alimentos como la fermentación, calentamiento, congelación, deshidrtación o la preparación de conservas ya sea con soluciones salias o con azúcar; gracias al azúcar si se realizan bien, los microorganismos no se reproducen o lo hacen a una velocidad muy baja. Entre otros motivos, esto sucede porque el azúcar retiene agua y se dificulta la supervivencia de los microbios. En suma, la adición de cierta cantidad de azúcar evita el deterioro del alimento y desempeña un papel antiséptico, ya que genera un ambiente hostil para la vida microbiana, un ejemplo típico de esta forma de conserva son las deliciosas mermeladas.

La OMS ha publicado Cinco claves para la inocuidad de los alimentos que te compartimos para evitar que tu y tú familia presenten éste tipo de enfermedades:

  • Clave 1: Mantén la limpieza mientras manipulas alimentos
  • Clave 2: Separa alimentos crudos y cocinados
  • Clave 3: Cocina los alimentos completamente
  • Clave 4: Mantén los alimentos a temperaturas seguras
  • Clave 5: Use agua y alimentos limpios

Recuérdalo, ¡cuida tus alimentos y evita enfermedades!

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