¡Hábitos saludables desde chiquitos!

Alimentar correctamente a nuestros hijos, muchas veces nos provoca ansiedad. ¡Y es lógico! Hoy sabemos que los buenos o malos hábitos que adquieran los niños serán para toda la vida y de ello dependerá en gran medida su salud y  buen desarrollo. Vale la pena inculcárselos ya que una alimentación saludable disminuye la posibilidad de presentar enfermedades como obesidad, hipertensión, diabetes, enfermedades cardiovasculares, etc.

Para lograr una relación alimentaría positiva con los pequeños es importante conocer algunas características según las diferentes edades:

– Niños en edad preescolar

·       ¿Te has fijado que tienen una disminución en el apetito? Esto se debe a que crecen más lento que durante el primer año de vida.
·       Hay una distracción provocada por otras actividades de mayor interés, por lo que te recomendamos que los tiempos de comida sean cortos (máximo 20 minutos).
·       Prefieren raciones pequeñas y platillos sencillos; es preferible volver a servirles que poner mucho en su plato y que no se lo terminen, además así ayudas a recordarles la importancia de las señales de hambre y saciedad.

– Niños en edad escolar

·       Les gusta tomar la iniciativa por lo que es buena idea que se involucren en la planeación de los menús así como en la preparación de los alimentos.
·       Su apetito tiende a mejorar y según se acerque la adolesencia aumentará un poco más.
·       Están más dispuestos a probar diferentes alimentos por lo que es buen momento para intentar.

Ahora que sabemos algunas características, veamos como formar una relación alimentaría positiva. Para esto tenemos que tener muy claro un principio: “La responsabilidad de la alimentación del niño es compartida con el niño”.

Así los encargados de la alimentación del niño (Mamá, abuela, papá, escuela) SI son responsables de:

    Seleccionar y comprar los alimentos
    Preparar y presentar las comidas
    Regular el horario de las comidas y los refrigerios
    Presentar el alimento de manera que el niño pueda manejarlo
    Hacer agradable la hora de la comida
    Establecer ciertas reglas de comportamiento en la mesa

Los encargados NO son responsables de:

    Cuanto come el niño (sólo el niño sabe cuanta hambre tiene realmente)
    Si come o no (ningún niño sano deja de comer si realmente tiene hambre y en la mesa hay por lo menos un alimento o platillo de su agrado)
    Como se transforma su cuerpo

En un principio seguir estas sencillas reglas nos puede tomar un poco de tiempo, sin embargo los beneficios obtenidos son para toda la familia, así no sólo los adultos si no también los niños tomarán control sobre algo que por si solo es un placer…comer. ¡Mmmmm!

@Alimetría

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